lunes, 14 de julio de 2014

¿Por qué pega mi hijo?:

¿Por qué pega mi hijo?

Un niño que pega a sus iguales en el momento que le llevan la contraria, es motivo de preocupación y por el bien de todos los que le rodean, hay que procurar por todos los medios modificar esa mala conducta.  ¿Pero cómo hacerlo?.
A medida que el niño crece su horizonte social se amplía: colegio, parque, barrio…, conoce perfectamente quien forma parte de su familia y quien no.

A medida que es más consciente de su cuerpo y de las posibilidades que tiene, también es mucho más consciente de sus propias limitaciones y de su propia vulnerabilidad.
Ese es el motivo por el que pasa de ser muy obediente a “un desobediente absoluto”, de ser aparentemente maduro a “ser un infantil impresionante”, de ser cariñoso y afectuoso con los que le rodean a “sufrir un brusco impulso antisocial”… y es normal.

Cuando un niño se pelea, hay que intervenir a la mayor brevedad con el fin de ayudarle a descubrir lo antes posible “por qué eso está mal” y de esa manera, ejercitar las formas y maneras que son las más adecuadas para relacionarse con otros.

La sociabilidad se aprende y es desde la familia como primer agente de socialización dónde debe transmitirse y enseñarse en primer lugar.

El ejemplo es fundamental. Desde que nace un niño, debemos ser conscientes de que la imitación es una de las cosas que los infantes adquieren a velocidad vertiginosa y nuestro hijo es consciente de lo que nosotros hacemos aunque no lo sintamos así y toma nota de todo por lo que las actitudes que expresemos y tengamos hacia los demás, será las que el niño adquiera por tanto, aconsejamos rectificar todo aquello que no queremos que nuestro hijo imite o acabe adoptando como comportamiento rutinario.

Valorar las cualidades positivas, rectificar en positivo, advertir en positivo, etc…, va a ayudar a que el niño se sienta primero querido y después comprendido. Ambos factores cruciales en la felicidad de la persona ya que se sentirá aceptado siempre y además ayudará a reforzar la autoestima personal “yo sí valgo”, “yo si puedo”…

Ante los juegos compartidos con otros niños, es crucial lograr que se pongan de acuerdo. Que cada pequeño sienta que puede elegir y participar y si se hace bien, se logrará transmitir una lección muy importante para la vida. Para el nuestro primero, para los otros también.

A través de cuentos, programas de televisión…fomentar la crítica constructiva es crucial. ¿Qué te parece lo que ha hecho …?, ¿Crees que se ha portado bien?, ¿Por qué crees que no ha obedecido?...; Así, de esta manera, los niños van practicando el diálogo, se les ayuda a pensar y crecer en su propio juicio crítico además de reforzar un pensamiento positivo para mejorar las propias conductas de forma consciente y progresivamente.

Para conseguir lo anterior, debemos dedicar a nuestros hijos “TIEMPO”. Lo pongo en mayúsculas. Actualmente no hay mucho tiempo para dedicarles pero más vale un tiempo corto de calidad que un tiempo muy largo en cantidad e inútil en su educación porque “no hacemos caso a lo que hacen”.

Es importante que se relacionen desde edades muy tempranas. De ahí, la asistencia a la Escuela Infantil desde pequeñitos, produce una mejora muy importante en su proceso de socialización como segundo agente de socialización para los niños y niñas.

Participar en actividades de grupo, en deportes de equipo, obras de teatro, … facilita mucho las relaciones sociales y la comprensión hacia el resto. Compartirá alegrías y esfuerzos y practicará una competividad sana y productiva que le incitará a superarse pero siempre respetando al otro u otros.

Como todo lo anteriormente expuesto no es fácil conseguirlo porque los niños tienden a estirar de la cuerda, cuando ocurra, no “malcastiguemos”, recurramos al llamado castigo positivo que consiste en eliminar algún privilegio (no ir hoy a la piscina, no ver el programa que me encanta, no jugar los 10 minutos de Tablet estipulados…) y siempre, darle la oportunidad de poder intentarlo otra vez.

El miedo a que pegue, no es motivo para no dejarle jugar con otros niños, al contrario hay que fomentarlo porque si no, lo que ocurrirá es que el proceso de socialización será mucho más largo y costoso y “sufriremos” todos mucho más.


Paciencia y verbalizar sus progresos (aunque sean mínimos). Aunque nos parezca mentira, podemos estar ante un futuro y maravilloso relaciones públicas o quizá quién sabe si mucho más. 

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