lunes, 9 de junio de 2014

Inteligencias Múltiples

En los últimos años se habla de la importancia que tienen los distintos tipos de inteligencia definidos por Howard Gardner en la singularidad de la persona pero los maestros, tenemos que tener presente la diversidad en el aula, las diferentes personitas y con capacidades diferentes que nos encontramos cada día delante de nosotros y ¿cómo somos capaces de atender a cada uno en su singularidad e individualidad y según lo que cada uno realmente necesita?

No vamos a hablar hoy de estas inteligencias porque hay tanto escrito... que quien quiera profundizar sobre ello sólo tiene que abrir el inmenso mundo de internet y preguntarle sobre ellas o acudir a una biblioteca... pero sí vamos a reflexionar sobre ¿cómo puedo atender  bien y adecuadamente a todos en general y a cada uno en particular?. 

Cada niño o cada niña necesita lo que necesita y es por ahí, en esa dirección por dónde tenemos que trabajar.

Conocer a nuestro alumnado es el gran reto del maestro y quererlo y respetarlo como personas pequeñas pero con sentimientos, lo que de alguna manera podríamos definir como la Inteligencia Espiritual concepto que desde el año 2002 queda definido por dos filósofos británicos y ya se encuentra éste maravilloso "concepto" en el mercado de la educación y que incrementa el número de inteligencias definidas por Howard Gardner pero aún, un concepto muy jóven y muy desconocido en el ámbito docente.

Me pregunto, ¿cómo desarrollar una inteligencia espiritual en un mundo tan carente de valores, carente de la capacidad de observación, carente de la capacidad de asombrarnos, etc...?

Sólo los niños son capaces de demostrarnos continuamente lo fácil, interesante y divertido que es fijarnos en detalles tan pequeños cómo que "es de noche", "que el perro ladra", "lo bonita que es la hoja caída de un árbol en el suelo"...y si somos sensibles a esa apertura del niño disfrutaremos con él y lograremos que siga desarrollando la capacidad de asombrarse y aumentar la curiosidad por todo lo que le rodea y todo esto le llevará a desarrollar capacidades de desarrollo de lenguaje oral, la capacidad de reflexionar, de razonar, de querer aprender y de querer hacer porque se encuentra motivado por una fuerza interior tan fuerte que es capaz de obviar todo lo externo que quizá pueda interrumpir sus ganas de aprender significativamente sin saber que está aprendiendo de esta manera.


¿Somos capaces de respetar el silencio del niño?, ¿les invitamos a pararse, a reflexionar, a recapacitar, a darse cuenta de lo que realmente está sucediendo a su alrededor, a ser críticos...? o...por el contrario les invitamos directamente a incorporarse en la dinámica de la locura del mundo en el que vivimos, donde todo nos lo dan hecho, dónde todo nos los dicen, dónde no nos dejan crecer como personas libres y autónomas porque la ignorancia de pensar que estamos haciéndolo bien nos lleva a hacerlo fatal y a no dejar crecer adecuadamente y eso ¿qué consecuencias tendrá en un futuro muy próximo?.
Una anécdota quiero dejar reflejada en este post: una niña de 6 años acudía a logopedia dos veces por semana y todos los días llegaba agobiada y con la misma cantinela "uffff, sempe depisa, sempe corendo"...Ahí os lo dejo por hoy.

Parémosnos a pensar primero los adultos porque si no lo hacemos nosotros ¿cómo vamos a ser capaces de dejar tiempo y permitirles pensar a nuestros pequeños?




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