martes, 14 de octubre de 2014

¿Por qué mienten los niños?




¿Por qué mienten los niños?



Por frustración o por un exceso de exigencia.

La frustración puede ser consecuencia de la necesidad de llamar la atención o ante una educación excesivamente autoritaria que “el miedo” les lleva a esta situación.

La sobreprotección y el exceso de permisividad impiden al niño a tolerar la frustración y esto es crucial a lo largo de la vida, saber enfrentarse a los problemas ya que aparecen problemas y hay que hacer frente a ellos.

No todo lo hacemos bien y no se puede hacer sentir a los pequeños que “todo” lo hacen bien y provocar un exceso de protección y permisivismo que en definitiva lo que estamos haciendo es perjudicar gravemente a esa personita.

A nuestros hijos hay que dejarlos crecer. Desde edades muy tempranas hay que educarlos en autonomía y responsabilidad personal y decirle “tú puedes” y “yo te ayudo”, situación muy diferente al “yo te lo hago”.

Para que los niños y niñas aprendan hábitos en el hacer, hay que animarlos y enseñarles desde muy pequeños y para eso necesitan que se les dedique tiempo y mucha paciencia. “Nadie hemos nacido enseñados” y de esa manera luchar y enfrentarse a lo que nos frustra.

  1. ·   Si le damos todo hecho, no le damos la oportunidad de que se equivoque y de que pida ayuda o que rectifique.
  2. ·         Las cabezonadas, acompañadas de unos berrinches que ponen muy nervioso al adulto más cercano o las famosas rabietas, ¡¡dejemos que las tengan!!, no les pasa nada. Al contrario, cuando ellos se den cuenta “que no nos preocupa que chille”, optará por intentarlo de otra manera.
  3. ·         Educar en valores es clave pero “tienen que saber que las cosas no se hacen solas”, cuestan esfuerzo y sacrificio: eduquémosles en lo importante que es esforzarse y el bienestar que producen las cosas bien hechas.
  4. ·         Lo que queramos que hagan, ¿qué queremos conseguir? debe ser acorde con la edad y posibilidades que presenta el niño en su proceso evolutivo. Todas las órdenes deben ser progresivas: primero una, después y pasado un tiempo dos y así sucesivamente.
  5. ·         Enseñarle a adquirir una autorregulación, capacidad metacognitiva que lleva a la persona a que cuando se equivoca, se da cuenta de que hay que modificar ese hacer y busca una estrategia diferente para hacerlo. En definitiva lo que se logra es que de los errores se aprende y se transforma esa frustración que hubiera tenido antes en un aprendizaje muy elaborado.
  6. ·         Perseverancia, virtud importantísima. Hacer las cosas y hacerlas bien cuesta trabajo y para ellos hay que repetir una, dos, tres…, hasta que por fin, nos salga bien. Quienes adquieren la virtud de la perseverancia llegan muy lejos porque “no se rinden”.

La edad de inicio habitual para iniciarse en la mentira es a partir de los 7 años pero puede darse antes.

Hay niños que por proceso evolutivo, a partir de los dos años de edad empiezan a darse cuenta que son seres diferentes e independientes y que de alguna manera de sus actuaciones, palabras, reacciones etc…, logran que los adultos “hagan lo que ellos quieren”, es decir, estamos a las órdenes de lo que nos diga o quiera un pequeño de poco más de dos años.

La mentira en estas edades, suele ser producto de su imaginación, son incapaces de diferenciar entre lo real y lo imaginario pero, sin embargo, hay autores que discrepan. Dykinson (2005), opina que “ya son capaces de mentir” porque manifiestan lo contrario de lo que han hecho y parecen hacerlo con intención”.

Los motivos por los que mienten o no dicen la verdad (porque una verdad a medias, también se debe considerar mentira), no difieren mucho de lo de los adultos:

  • -        Sentirse frustrado porque quiere algo que no logra conseguir
  • -        Llamadas de atención porque se siente desatendido o “no tratado” igual que sus hermanos si es que los tiene. Simplemente, captar la atención del adulto de la forma que sea.
  • -        Educación autoritaria y exceso de exigencia por parte de los padres. “Hacen lo que sea para que sus padres se sientan contentos y ellos se vean al nivel de lo que se les exige”. Los niños no quieren defraudar a sus padres. Los niños quieren que sus padres se sientan orgullosos de ellos.
  • -        Miedo al castigo es una causa muy abundante y uno de los principales motivos en el hecho de la mentira. Falsean la realidad para evitar la reprobación y el posible castigo.
  • -        Imitación: los niños aprenden por imitación. Si alguien cercano al niño miento por diferentes motivos, el niño lo aprende, si más.

Cuando un niño miente, hay que realizar un proceso de modificación de conducta. Necesita interiorizar que “mentir” es algo que no es bueno, es negativo, no se puede aprobar bajo ningún concepto y no es motivo de gracia ya que debemos lograr transmitirle las consecuencias que puede tener esa mentira para todos los que le rodean y lo que puede provocar.

  1. -        Razonar con ellos e intentar explicarles de la forma más cercana y sencilla posible la importancia que tiene “decir siempre la verdad”: que nunca pasa nada, con la verdad al fin del mundo, más vale ponerse una vez colorado que cien mil amarillo…
  2. -        Los castigos serán proporcionales a la edad del niño y medidos a la falta cometida. No se debe hacer una montaña de algo que en definitiva no va a trascender pero sí que de alguna manera fácil y sencilla llegue a conocer que “eso” no es correcto.
  3. -        Reforzar la autoestima en el niño y el autoconcepto. Que tengan confianza y crean en sí mismos es clave y que tengan la certeza que siempre pueden confiar en los adultos porque pase lo que pase o hagan lo que hagan, siempre serán capaces de encontrar la mejor solución
  4. -        No mentirle nunca ni que ellos vean que “no se dice la verdad”, por ejemplo: “dile que no estoy”, “dile que no me encuentro bien”, “dile que he salido”… ¿Qué podemos esperar de nuestro mal ejemplo?. De padres que no dicen la verdad, no esperemos que los niños digan la verdad. Lo imitan todo. El buen ejemplo es clave en el proceso educativo.
  5. -        Siempre ofrecerle la oportunidad de cambiar de opinión, de poder decir la verdad que antes no ha dicho, de rectificar y si lo hace, felicitarle por haber reconocido su error pero que se deje notar que lo ha hecho mal y que no debe volver a pasar. Un abrazo y un beso en estos casos es el mejor refuerzo positivo.

-      “Qué gracioso es”, “qué cosas se le ocurren”, etc… ¡¡jamás!! Deberíamos reírnos ni dejar que se rían otros de la gracia de “la mentira” del niño. Una mentira nunca es una gracia ni es graciosa. No deben apreciar ningún tipo de aprobación ni reconocimiento cuando no dice la verdad.

-      Ante una pregunta que inicialmente no podemos responder “porque mentiríamos” es mejor responder: ahora mismo eso no lo sé, ¿me dejas un ratito que lo piense?







Verónica García Notario
Escuela Infantil DELPHOS

Abril_2010

lunes, 14 de julio de 2014

¿Por qué pega mi hijo?:

¿Por qué pega mi hijo?

Un niño que pega a sus iguales en el momento que le llevan la contraria, es motivo de preocupación y por el bien de todos los que le rodean, hay que procurar por todos los medios modificar esa mala conducta.  ¿Pero cómo hacerlo?.
A medida que el niño crece su horizonte social se amplía: colegio, parque, barrio…, conoce perfectamente quien forma parte de su familia y quien no.

A medida que es más consciente de su cuerpo y de las posibilidades que tiene, también es mucho más consciente de sus propias limitaciones y de su propia vulnerabilidad.
Ese es el motivo por el que pasa de ser muy obediente a “un desobediente absoluto”, de ser aparentemente maduro a “ser un infantil impresionante”, de ser cariñoso y afectuoso con los que le rodean a “sufrir un brusco impulso antisocial”… y es normal.

Cuando un niño se pelea, hay que intervenir a la mayor brevedad con el fin de ayudarle a descubrir lo antes posible “por qué eso está mal” y de esa manera, ejercitar las formas y maneras que son las más adecuadas para relacionarse con otros.

La sociabilidad se aprende y es desde la familia como primer agente de socialización dónde debe transmitirse y enseñarse en primer lugar.

El ejemplo es fundamental. Desde que nace un niño, debemos ser conscientes de que la imitación es una de las cosas que los infantes adquieren a velocidad vertiginosa y nuestro hijo es consciente de lo que nosotros hacemos aunque no lo sintamos así y toma nota de todo por lo que las actitudes que expresemos y tengamos hacia los demás, será las que el niño adquiera por tanto, aconsejamos rectificar todo aquello que no queremos que nuestro hijo imite o acabe adoptando como comportamiento rutinario.

Valorar las cualidades positivas, rectificar en positivo, advertir en positivo, etc…, va a ayudar a que el niño se sienta primero querido y después comprendido. Ambos factores cruciales en la felicidad de la persona ya que se sentirá aceptado siempre y además ayudará a reforzar la autoestima personal “yo sí valgo”, “yo si puedo”…

Ante los juegos compartidos con otros niños, es crucial lograr que se pongan de acuerdo. Que cada pequeño sienta que puede elegir y participar y si se hace bien, se logrará transmitir una lección muy importante para la vida. Para el nuestro primero, para los otros también.

A través de cuentos, programas de televisión…fomentar la crítica constructiva es crucial. ¿Qué te parece lo que ha hecho …?, ¿Crees que se ha portado bien?, ¿Por qué crees que no ha obedecido?...; Así, de esta manera, los niños van practicando el diálogo, se les ayuda a pensar y crecer en su propio juicio crítico además de reforzar un pensamiento positivo para mejorar las propias conductas de forma consciente y progresivamente.

Para conseguir lo anterior, debemos dedicar a nuestros hijos “TIEMPO”. Lo pongo en mayúsculas. Actualmente no hay mucho tiempo para dedicarles pero más vale un tiempo corto de calidad que un tiempo muy largo en cantidad e inútil en su educación porque “no hacemos caso a lo que hacen”.

Es importante que se relacionen desde edades muy tempranas. De ahí, la asistencia a la Escuela Infantil desde pequeñitos, produce una mejora muy importante en su proceso de socialización como segundo agente de socialización para los niños y niñas.

Participar en actividades de grupo, en deportes de equipo, obras de teatro, … facilita mucho las relaciones sociales y la comprensión hacia el resto. Compartirá alegrías y esfuerzos y practicará una competividad sana y productiva que le incitará a superarse pero siempre respetando al otro u otros.

Como todo lo anteriormente expuesto no es fácil conseguirlo porque los niños tienden a estirar de la cuerda, cuando ocurra, no “malcastiguemos”, recurramos al llamado castigo positivo que consiste en eliminar algún privilegio (no ir hoy a la piscina, no ver el programa que me encanta, no jugar los 10 minutos de Tablet estipulados…) y siempre, darle la oportunidad de poder intentarlo otra vez.

El miedo a que pegue, no es motivo para no dejarle jugar con otros niños, al contrario hay que fomentarlo porque si no, lo que ocurrirá es que el proceso de socialización será mucho más largo y costoso y “sufriremos” todos mucho más.


Paciencia y verbalizar sus progresos (aunque sean mínimos). Aunque nos parezca mentira, podemos estar ante un futuro y maravilloso relaciones públicas o quizá quién sabe si mucho más. 

lunes, 7 de julio de 2014

Como fomentar la responsabilidad en el niño 2º capítulo


EL APRENDIZAJE DE LA RESPONSABILIDAD
Segunda parte



Enseñar a los niños a ser responsables no quiere decir enseñarles a sentirse culpables.

Los niños que tengan sentido de la responsabilidad poseerán los medios, la actitudes y los recursos necesarios para valorar con eficacia las diferentes situaciones y decidir de forma consecuente para ellos y para los que se encuentran a su alrededor.

A los niños que no les consideramos responsables de sus actos, les será mucho más difícil aprender de sus propias experiencias.

.- Uno de los aspectos básicos de la enseñanza en la responsabilidad personal:

¿Quién es el responsable de acordarse de las cosas?

                Los niños pueden saber hacer las cosas y querer agradar pero si no tienen interiorizado la responsabilidad de acordarse no pueden ser culpables.

*** Hay que buscar estímulos positivos para que el niño interiorice que se tiene que acordar y de vez en cuando dejar que sienta las consecuencias de no acordarse.

.- Escribir las cosas

.- No repetir si estamos seguros de que nos ha escuchado y entendido. (Recordar las cosas a los niños se convierte en una mala constumbre que acaba en dependencia y eso no lo queremos)

.- Establecer costumbres lo más regulares posibles. Cuando las cosas ocurren de forma predecible y regular, aumenta la capacidad de recordar de los niños.
.- No hay que tener miedo a “castigar” al niño que se olvida.
Hay que acordarnos de lo que hemos dicho. Si los padres olvidamos otorgamos permiso tácitamente al niño para hacer lo mismo.

.- Una vez asignadas las obligaciones, no hay marcha atrás. No debemos confundirlos ni fomentar la irresponsabilidad volviendo a hacer las tareas que hemos encomendado.

Los padres relevan a sus hijos de sus responsabilidades si…

        Les recuerdan las cosas cuando ellos “se olvidan”
        Lo hacen ellos mismos porque es “más sencillo”, “más
        rápido”, “está mejor hecho”…
        Subestiman la capacidad de sus hijos
        Aceptan que los niños se califiquen a sí mismos de
        incompetentes o irresponsables.
        Hacen cosas para que les quieran o para no herir sus
        Sentimientos.
        Creen que sólo los padres que trabajan duramente y
        hacen un montón de cosas por los hijos son “buenos”
        padres




  

Cómo enseñar a los niños a ser responsables



Tiene que existir un programa claro de recompensas y alabanzas que ofrezca respuesta a su comportamiento.

El niño seguirá siendo irresponsable si la respuesta que obtiene es la crítica excesiva, la exposición al ridículo o a la vergüenza.

Los niños a los que se recompensa por ser responsable van desarrollando gradualmente la conciencia de que la responsabilidad y los buenos sentimientos están relacionados y poco a poco disminuye la necesidad de recompensas externas.




Algunas pautas para responder a la pregunta anterior:

1.- DESARROLLAR LA SENSACIÓN DE PODER DEL NIÑO

  • Cuando tenemos sensación de poder se poseen los recursos, oportunidades y capacidades necesarias para influir sobre las circunstancias de su propia vida.
  • El niño que es responsable tiene más capacidad de poder


2.- AYUDAR A LOS NIÑOS A TOMAR DECISIONES

Los que han aprendido a ser responsables toman mejores decisiones que los que no han aprendido a serlo.
Contribuimos a aumentar la capacidad del niño en la toma de decisiones si AYUDAMOS a:

  1. Resolver los problemas que crean la capacidad de tomar una decisión.
  2. Buscar otras soluciones
  3. Seleccionar una de las alternativas mediante la valoración de sus consecuencias.
  4. Valorar la eficacia de las decisiones por medio de una discusión posterior.


3.- ESTABLECER NORMAS Y LÍMITES: 

        
3.1.- UTILIZAR TAREAS Y OBLIGACIONES PARA CREAR RESPONSABILIDAD:

  • Tareas y límites son cosas concretas.
  • Se puede especificar cómo, cuando y quien debe hacerlas


** Esto ayuda a desarrollar la capacidad de organización y manejar los propios recursos.

3.2 .-
SER COHERENTE: Es la mejor manera de indicar al niño que vamos en serio.

  • El adulto coherente ayuda al niño a sentirse seguro
  • Si no hay normas claras y evidentes no es posible ser coherente


3.3.- NO SER ARBITRARIO:
        
Ser arbitrario significa: hacer algo diferente de lo que se había dicho o  hacer algo sobre lo que no se había advertido.

Para evitar ser arbitrario debemos:
  • Aclarar lo que queremos comunicar nuestras expectativas de forma sencilla y directa.
  • Concretar cuales son las consecuencias esperables si el     niño actúa en consonancia o no con esas expectativas.


3.4.- DAR RECOMPENSAS POR SER RESPONSABLE

  Un niño es responsable si:

  • Realiza sus tareas normales sin tenérselo que recordar todo momento.
  • Puede razonar lo que hace
  • No echa la culpa a los demás sistemáticamente
  • Es capaz de escoger entre diferentes alternativas
  • Puede trabajar y jugar a solas sin angustia
  • Puede tomar decisiones que difieran de las que otro toman
  • en el grupo en que se mueve: amigos, familia, pandilla…
  • Posee diferentes objetivos e intereses que pueden absorber
  • su atención.
  • Respeta y reconoce los límites impuestos por los padres sin
  • discusiones inútiles o gratuitas.
  • Puede concentrar su atención en tareas complicadas(dependiendo de su edad) durante cierto tiempo  sin llegar a situaciones de frustración.
  • Lleva a cabo lo que dice que va a hacer.
  • Reconoce sus errores


  y yo... por tanto, 




                       

    

miércoles, 2 de julio de 2014

La responsabilidad en el niño y como fomentarla (1er capítulo)


LA RESPONSABILIDAD EN EL NIÑO Y 

COMO FOMENTARLA


Enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial en el hogar y en la escuela.

Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas y que les proporcionen los recursos necesarios para elegir bien.

La responsabilidad es:

.- la habilidad para responder
.- la capacidad para decidir apropiadamente y con eficacia

Una respuesta se considera efectiva cuando permite al niño conseguir sus objetivos que reforzarán sus sentimientos de autoestima.

La responsabilidad conlleva:

.- Ser autosuficiente y saber defenderse.
.- Tener seguridad y confianza en uno mismo

Hay que ser responsable y además de saber elegir, conocerse a sí mismo y adquirir y utilizar el poder en las propias relaciones y en la vida.

Los niños, en principio tienen temor a los límites, que desaparece conforme comprueba que límites y consecuencias se integran en un sistema coherente.


¿Cómo pueden los padres y educadores contribuir a conformar el sentido de los límites?
          
1º Saber nosotros mismos que esperamos de los niños.

2º Exponer sus expectativas de manera que nos entiendan, incluye esto la asignación de tareas y deberes.

3º Comprobar que el niño ha entendido. Si no ocurre esto habrá que hacérselo repetir o bien guiarle mientras lo hace.

4º Establecer límites racionales del tiempo para la realización de las tareas encomendadas o los deberes escolares.

5º Explicar al niño las consecuencias de no hacer las cosas. Estas consecuencias deben aplicarse coherentemente, sin sentimientos de culpabilidad o remordimientos y sin hacer sufrir al niño.

Es más importante la coherencia que la severidad

6º Si es necesario hacer un cartel y colgarlo para que “no pueda alegarse con la excusa del olvido.

7º Si es posible ser ambos los que expliquemos las reglas (padre y madre) para que el niño entienda que ambos las apoyan.

8º Que todos los niños de la casa tengan tareas, siempre adaptadas a la edad de cada uno y hay que tener en cuenta las habilidades personales.

Un niño es responsable cuando sus actos coordinan de forma creativa sus propios objetivos con las necesidades de los demás.

        Para que esto pueda ocurrir, el adulto tiene que ayudar al niño a obtener este equilibrio, a definir sus propios valores y a resolver las dificultades en función de sus propios sentimientos.

El niño que posea y logre el sentido de la responsabilidad cosechará éxitos cada vez con más frecuencia y se beneficiará de las consecuencias positivas de estos éxitos.

Recompensas son todas aquellas cosas que el niño valora, cosas que desea o necesita.
  
Las recompensas de origen material por buen comportamiento (dinero, juguetes, chuches…) sólo se convierten en sobornos si es la única técnica que se utiliza para motivar al niño.

Las recompensas que no son materiales:

1º Elogios
        “guauu esto está perfecto”
2º Proporcionar el reconocimiento de forma espontánea
        “te mereces un helado por lo bien que lo has hecho”
3º Apoyarle cuando lo necesite
        “Tú me ayudas a mí yo te puedo ayudar a ti también”
4º Mostrar interés por lo que hace y animarle
        “Vete a jugar que hoy esto lo hago yo”
5º Compartir tareas con ellos
        “Te voy a ayudar a recoger la habitación”
Muchas veces, las responsabilidades de los niños producen incomodidad a los adultos.

Los adultos debemos ser pacientes y tolerantes porque es lo que los niños necesitan.


Continuará con el  2º capítulo: 

EL APRENDIZAJE DE LA RESPONSABILIDAD...

Próximamente en el blog.



viernes, 27 de junio de 2014

Los beneficios del juego heurístico


Una actividad fantástica: 
El juego heurístico

Para todas esas familias que quizá no hayan oído hablar nunca de este juego, hoy explicamos qué es y en qué consiste.

Consiste en la exploración libre por parte de los niños de objetos  no catalogados como didácticos que combinan y eligen libremente. Al terminar su propia exploración aunque dirigidos por el adulto se recogen y se clasifican. Todo eso lo hacen ellos.

Es una manera de ejercitar y enriquecer las capacidades físicas, mentales, emocionales y sociales.

La movilidad del cuerpo por todo el espacio, es la gran conquista del niño cuando alcanza los dos años.

El niño llega dónde desea llegar y quiere o desea todo lo que ve y se enfrenta a la necesidad de querer tocarlo, sentirlo por lo que facilita el desarrollo de la capacidad de manipulación y habilidad manual. Una buena manera de desarrollar el juego de dedos para trabajar psicomotricidad fina.

La exploración del objeto, por tanto ya no es solo oral, pasa a ser más manipulativa. Es un juego de descubrimiento y exploración: semejanzas, diferencias, tamaños, colores, texturas…; cada material le produce diferentes sensaciones.

Se busca con el juego heurístico provocar la actividad espontánea en los niños y lo más importante es que respeta el ritmo de cada uno: “Voy a mi propio ritmo” y ofrece oportunidades para provocar en su crecimiento un acercamiento al juego simbólico que será el siguiente paso madurativo.

Es un aprendizaje libre: “ensayo, acierto, error”. En el que no hay fracaso nunca ya que el tipo de actividad propuesta, no tiene un fin concreto determinado. Es una forma natural y organizada de aprovechar la actividad de los pequeños.


El juego se programa generalmente para hacerlo 1 o 2 veces por semana en tiempos aproximados de 30 minutos.

MATERIALES (lo que se nos ocurra):  tubos, tapones grandes, pinzas de la ropa, palas de madera o plástico o similar, pinzas de plástico, cajas, cadenas de plástico e incluso metálicas, tapaderas de metal, pompones de lana, cajas de zapatos para guardar o para jugar (meto, saco), espumaderas de plástico, etc… 

OBJETIVOS que persigue este juego:
  • ·         Estructurar el pensamiento y el lenguaje.
  • ·         Conocer las diferentes propiedades de los objetos
  • ·         Conocer las leyes de la naturaleza.
  • ·         Conseguir libertad y autonomía en la acción.
  • ·         Aprender a clasificar, seriar, guardar.
  • ·         Actuar a su propio ritmo

Permite que en un ambiente de tranquilidad, observar a los niños de forma pausada, permite tomar notas sobre diferentes comportamientos, realizar fotografías de acciones llamativas. La relación del grupo, como se defienden y como “luchan” por eso que quieren y hay que hacer de mediador.

La relación de la maestra con los niños es cálida, cariñosa pero siempre dejándoles hacer y manteniendo una cierta distancia con ellos consiguiendo un clima de calma en el aula.

Debemos conseguir que el niño se sienta protagonista, como bien nos indica la teoría constructivista, de su propio proceso de aprendizaje.














Un vídeo que nos ayudará a entenderlo mejor: